Última
-

El cuento del viejo cherokee y los dos lobos: Somos aquello que cada día elegimos alimentar.
«Un anciano cherokee se sentó junto al fuego con su nieto mientras la noche descendía sobre la pradera. Las brasas respiraban como pequeños corazones encendidos. El niño, inquieto, miraba las chispas subir hacia el cielo. —Abuelo —preguntó—, ¿por qué a veces me siento tan enfadado y otras tan bueno? El anciano sonrió con una ternura




















