La Teosofía, derivada del griego ‘theos’ (Dios) y ‘sophia’ (sabiduría), literalmente significa «sabiduría divina«. Es un conjunto de creencias y prácticas religioso-filosóficas que se originaron en el último tercio del siglo XIX a través de la Sociedad Teosófica, fundada por Helena Petrovna Blavatsky, Henry Steel Olcott, y William Quan Judge.
La Sociedad Teosófica fue establecida en Nueva York en 1875, y su creación marcó el comienzo de la teosofía como una estructura de creencias identificable. Las influencias de la teosofía son diversas e incluyen el budismo, el hinduismo, el neoplatonismo, el gnosticismo, el espiritualismo y las teorías ocultas occidentales de autores como Eliphas Levi y Paracelso.
La teosofía sostiene que existe una «Verdad Antigua» subyacente a todas las religiones del mundo, y que esta verdad puede ser alcanzada mediante la introspección y el autoconocimiento. La teosofía defiende la existencia de una realidad espiritual superior, la posibilidad de comunicación con seres superiores llamados «Maestros» o «Mahatmas» y la reencarnación.
La Sociedad Teosófica tuvo una influencia importante en el surgimiento de los movimientos de Nueva Era y en la difusión de las tradiciones religiosas orientales en Occidente. Su influencia se puede rastrear en las artes, la literatura y la política de su tiempo, y en el resurgimiento de movimientos religiosos orientales en Occidente.
Tras la muerte de Blavatsky en 1891, la sociedad sufrió varias divisiones, con facciones desarrollándose bajo la guía de personalidades como Annie Besant y Charles Webster Leadbeater. La divergencia de interpretaciones de las enseñanzas de Blavatsky y la legitimidad de varias afirmaciones ocasionaron conflictos y disputas.
Los objetivos fundamentales de la Sociedad Teosófica incluyen formar un núcleo de la fraternidad universal de la humanidad, fomentar el estudio comparativo de la religión, la filosofía y la ciencia, y explorar las leyes no explicadas de la naturaleza y los poderes latentes en el hombre.
La teosofía tiene una vasta literatura. Los trabajos más influyentes son «La Doctrina Secreta» (1888) y «Isis sin Velo» (1877) de Blavatsky. Otros autores destacados incluyen a Annie Besant («La Sabiduría Antigua«, 1897), Charles Webster Leadbeater («Los Chakras«, 1927) y Rudolf Steiner («Teosofía: Introducción a la Cosmología y Antropología Suprasensible», 1904).
La teosofía hoy en día es un movimiento minoritario pero diversificado. Aunque ha perdido bastante relevancia pública desde su apogeo en el cambio de siglo, sigue siendo influente en diversos grupos espirituales y filosóficos y sus ideas han alimentado movimientos de la Nueva Era. Las ideas teosóficas de una verdad espiritual universal y la armonía interreligiosa siguen resonando en muchas escuelas de pensamiento contemporáneas.
La Sociedad Teosófica original, ahora conocida como la Sociedad Teosófica de Adyar debido a su sede en Adyar, India, es la organización principal. Sin embargo, existen otras sociedades teosóficas, como la Sociedad Teosófica de Pasadena y la Sociedad Teosófica de la Logia Unida, ambas con sede en los Estados Unidos.
Los personajes públicos asociados con la teosofía en la actualidad son principalmente académicos y autores en el campo de la espiritualidad y la religión comparada. Entre ellos se encuentran Robert S. Ellwood, profesor emérito de religión en la Universidad del Sur de California y autor de «Teosofía», y Joy Mills, una destacada teósofa que sirvió como presidenta de la Sociedad Teosófica en América.
La Teosofía, en su amplio espectro de enseñanzas y creencias, defiende varios postulados esenciales:
Existencia de la Verdad Antigua o Sabiduría Divina: Los teósofos sostienen que hay una «Verdad Antigua» o «Sabiduría Perenne» que subyace a todas las religiones y filosofías del mundo. Esta verdad no se encuentra limitada a ninguna doctrina o religión específica, sino que se presenta como una realidad espiritual y moral fundamental.
Fraternidad Universal: La Teosofía defiende la unidad esencial de toda la vida y la hermandad de todas las formas de vida, argumentando que todos los seres humanos, y de hecho, todas las criaturas, son fundamentalmente uno.
Leyes Universales: La Teosofía sostiene que el universo opera según leyes inmutables que son tanto físicas como espirituales. Una de las leyes espirituales más destacadas es la ley del karma, que sostiene que cada acción tiene una reacción correspondiente, creando un sistema de causa y efecto moral.
Reencarnación: La reencarnación es un concepto central en la teosofía. Los teósofos creen que el alma individual pasa por ciclos de nacimiento, vida, muerte y renacimiento, en un proceso de evolución espiritual continua.
Desarrollo Espiritual y Autoconocimiento: La Teosofía postula que los seres humanos tienen la capacidad de alcanzar un conocimiento directo de la realidad espiritual a través de la intuición y el desarrollo espiritual. Este desarrollo espiritual puede lograrse a través de la meditación, la práctica ética, el estudio y el servicio a los demás.
Los Maestros de Sabiduría: Muchos teósofos creen en la existencia de seres altamente evolucionados, conocidos como Maestros de Sabiduría o Mahatmas, que guían la evolución espiritual de la humanidad.
La «Verdad Antigua» a la que se refiere la Teosofía es la afirmación de que existe una realidad espiritual fundamental que es la base de todas las religiones y filosofías del mundo. Según la Teosofía, esta verdad puede ser percibida directamente a través del desarrollo espiritual y la intuición, y es en este sentido que los teósofos defienden la posibilidad de un conocimiento directo de la realidad divina.






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