La cosmovisión hindú es vasta, diversa y profunda, formada por miles de años de tradición y filosofía. Es una visión del mundo que abarca no solo creencias religiosas, sino también prácticas, rituales, ética, arte y filosofía. Aunque es imposible resumir completamente esta rica tradición en un breve espacio, aquí hay algunos conceptos clave que ofrecen una visión general:
BRAHMAN es la realidad suprema y la fuente de todo lo que existe. Es inmutable, inmanente y trascendente. El Brahman es a menudo descrito como «neti neti» (ni esto ni aquello), lo que significa que está más allá de toda descripción y comprensión humana. Brahman es considerado la verdad eterna y el principio fundamental que subyace en el cosmos. Es la causa y esencia de todo lo que existe. Aunque Brahman se describe a menudo como una realidad impersonal y sin atributos (nirguna), también puede ser concebido con atributos (saguna) como en la forma de un dios o diosa. Esta dualidad permite una variedad de interpretaciones y devociones en el hinduismo.
Está presente en todo y, al mismo tiempo, trasciende todo. Es inmanente en el sentido de que reside en cada partícula del universo y en cada ser, y es trascendente en el sentido de que está más allá de la comprensión y la experiencia ordinarias. Se relaciona estrechamente con otro concepto central del hinduismo: Atman, o el alma individual. En muchos textos, Atman y Brahman se describen como esencialmente uno e idéntico. La famosa declaración «Tat Tvam Asi» (Tú eres eso) de los Upanishads refuerza la identidad entre Atman (el ser individual) y Brahman (la realidad cósmica).
Es el objetivo último para aquellos que buscan la realización espiritual, y muchas prácticas y meditaciones en el hinduismo están diseñadas para ayudar a un individuo a comprender y experimentar su verdadera naturaleza como Brahman. Es esencial para entender muchos de los otros aspectos del hinduismo, ya que es la base sobre la cual se construyen muchas otras creencias y prácticas. Brahman es la realidad suprema y fundamental en la filosofía hindú, omnipresente y eterna. Es tanto la esencia como el sustento de todo lo que existe, y comprenderlo es uno de los principales objetivos de la vida espiritual en el hinduismo.
ATMAN: Es el alma o espíritu individual. Según el hinduismo, el Atman es eterno y es esencialmente Brahman en su núcleo. La tarea fundamental de la vida humana es reconocer la verdadera naturaleza del Atman y su identidad con Brahman. Es otro concepto central en la filosofía y espiritualidad hindú. Mientras que Brahman se refiere a la realidad cósmica última, Atman se refiere a la esencia o alma de un individuo. Atman se traduce a menudo como alma, ser o yo. Es considerada la esencia verdadera e inmutable de un individuo, que está más allá del cuerpo físico, la mente y las emociones.
A diferencia del cuerpo y la mente, que están sujetos al cambio y la degradación, Atman es eterno y no cambia. No nace ni muere con el cuerpo. Atman es a menudo descrito como la consciencia pura. Es el testigo silencioso y la consciencia detrás de todas las experiencias y pensamientos. Atman, atrapado en el ciclo de nacimiento y muerte conocido como samsara debido a la ignorancia de su verdadera naturaleza, busca liberarse y alcanzar moksha o liberación. Moksha se logra cuando uno se da cuenta de la verdadera naturaleza del Atman y su identidad con Brahman.
Se cree que Atman pasa por múltiples nacimientos y muertes debido al karma acumulado. La liberación de este ciclo se alcanza al agotar o resolver este karma y al darse cuenta de la verdadera naturaleza del Atman. Dharma, o deber recto, es a menudo seguido para mantener la armonía en el mundo y para ayudar en el camino hacia la autorrealización y el reconocimiento del Atman. Es un concepto abstracto y puede ser difícil de comprender plenamente. La verdadera comprensión a menudo se busca a través de la meditación, la devoción y el estudio de las escrituras
SAMSARA: Es el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento. Las almas viajan a través de este ciclo hasta que alcanzan la liberación (moksha) y se unen con Brahman. En la creencia hindú, no hay solo una vida y una muerte para cada ser. En cambio, cada alma (Atman) pasa por una serie de nacimientos, vidas y muertes en un ciclo continuo llamado samsara. El karma, que literalmente significa «acción» en sánscrito, se refiere a las acciones y sus consecuencias. Las acciones buenas o malas cometidas en una vida determinan la calidad y las circunstancias de la siguiente reencarnación. En otras palabras, el karma acumulado a lo largo de una vida afecta las condiciones de la próxima vida.
Samsara es a menudo visto como algo problemático y doloroso. Incluso en vidas donde uno podría tener riqueza, belleza y poder, la inevitabilidad de la enfermedad, la vejez y la muerte lleva a sufrimiento. Además, ninguna condición es permanente en samsara, lo que lleva a la inestabilidad y la impermanencia. El objetivo último de la vida espiritual en muchas tradiciones hindúes es liberarse de este ciclo. Esta liberación se llama moksha. Alcanzar moksha significa liberarse de la esclavitud del karma y del ciclo de renacimiento, y alcanzar un estado de existencia eterna y en paz.
En algunas escuelas filosóficas del hinduismo, samsara es visto como una ilusión (maya) que oculta la verdadera naturaleza de la realidad (Brahman). La ignorancia de nuestra verdadera naturaleza como Atman y nuestra identidad con Brahman nos mantiene atrapados en samsara. Hay varias prácticas y caminos (margas) en el hinduismo que se proponen como medios para lograr moksha y, por lo tanto, liberarse de samsara. Estos incluyen: Bhakti Marga: El camino de la devoción a una deidad. Jnana Marga: El camino del conocimiento y la auto-realización. Karma Marga: El camino de la acción recta sin apego a los resultados. Raja Marga: El camino de la meditación y el control de la mente.
KARMA: Es la ley de acción y reacción. Cada acción tiene consecuencias, ya sea en esta vida o en vidas futuras. El karma puede ser bueno o malo y determina las circunstancias de los renacimientos futuros. Es uno de los principios fundamentales que permea varias tradiciones religiosas y filosóficas de la India, incluido el hinduismo, budismo, jainismo y sijismo. Sin embargo, su interpretación y énfasis pueden variar entre estas tradiciones. Karma se traduce literalmente del sánscrito como «acción» o «acto». Se refiere a las acciones o hechos de un individuo, y, más importante aún, a las consecuencias de esas acciones.
En su esencia, el karma es la ley de causa y efecto en el ámbito moral y espiritual. Cada acción tiene consecuencias, y esas consecuencias se manifestarán en la vida actual o en futuras reencarnaciones. A menudo se malinterpreta que el karma es un sistema de castigo o recompensa. En realidad, es simplemente la manifestación natural de las consecuencias de las acciones. Es neutral y automático en su operación. El karma está íntimamente vinculado con el concepto de reencarnación (samsara). Las acciones de vidas pasadas determinan las circunstancias de la vida actual, y las acciones en la vida actual afectarán futuras reencarnaciones.
En muchas tradiciones, el objetivo es liberarse del ciclo de nacimiento y muerte impulsado por el karma. Esta liberación, conocida como moksha en el hinduismo, se alcanza al comprender y experimentar la verdadera naturaleza del yo (Atman) y su relación con la realidad última (Brahman). No solo las acciones físicas, sino también las intenciones y motivaciones detrás de las acciones, juegan un papel crucial en la creación de karma. Un acto realizado con intenciones puras y desinteresadas genera un karma diferente al mismo acto realizado con intenciones egoístas.
Tipos de Karma: Prarabdha Karma: Es el karma que está madurando y que afecta la vida actual. Es la porción de acciones pasadas que determina las circunstancias de la vida presente. Sanchita Karma: Es el almacenamiento acumulado de acciones pasadas que aún no han madurado y que pueden afectar futuras reencarnaciones. Agami Karma: Las acciones que un individuo realiza en la vida presente, que se sumarán al Sanchita Karma y se manifestarán en futuras vidas.
DHARMA: Es el deber o la ley moral y ética que cada individuo debe seguir en su vida. Varía según la edad, el género, la ocupación y otros factores. Vivir de acuerdo con el dharma es esencial para avanzar espiritualmente. Dharma es otro concepto central en la tradición y filosofía hindú, y también se encuentra en otras religiones originarias de la India, como el budismo, jainismo y sijismo. Aunque Dharma es un término multifacético y su traducción exacta puede ser esquiva, a menudo se traduce como «deber», «ley», «ética» o «rectitud». Sin embargo, su significado es más profundo y amplio que cualquier palabra individual en español (o en la mayoría de los otros idiomas) puede capturar.
En un sentido amplio, Dharma se refiere a la ley cósmica y al orden subyacente en el universo. Es la «forma correcta» en que las cosas deberían funcionar. En un contexto más personal y social, Dharma se refiere al conjunto de deberes morales y éticos que uno debe seguir en la vida, que varía según la edad, la casta, la ocupación, el género, etc. Es el camino correcto, justo y moral en cualquier situación dada. Lo que es Dharma para una persona puede no serlo para otra. Por ejemplo, el Dharma de un guerrero sería diferente al de un sacerdote. Ambos tienen diferentes roles en la sociedad y, por lo tanto, diferentes deberes y responsabilidades.
Aunque ambos términos son fundamentales en la filosofía hindú, son distintos. Mientras que el karma se refiere a la acción y sus consecuencias, Dharma se refiere a la acción ética o correcta en un contexto dado. Variedades de Dharma: Svadharma: El Dharma personal o individual. Se refiere al deber y la moralidad que es única para un individuo, basada en su naturaleza y posición en la vida. Sanatana Dharma: A menudo se utiliza como sinónimo de «hinduismo». Literalmente significa «Dharma eterno» y se refiere a la tradición espiritual eterna y universal en la cosmogonía hindú. Yuga Dharma: El Dharma que es particular de una era o período de tiempo. Lo que es apropiado en una era (Yuga) puede no serlo en otra.
MOKSHA: Es la liberación final del ciclo de samsara. Es el estado de unión con Brahman y se considera el objetivo supremo de la vida humana. Moksha es uno de los conceptos más elevados y sublimes dentro de la filosofía hindú. Se trata de la liberación final del ciclo interminable de renacimiento, muerte y reencarnación conocido como samsara. Moksha es la realización y experiencia de la verdadera naturaleza del ser y la unión con el absoluto, Brahman.
El samsara, el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento, está marcado por el sufrimiento y la impermanencia. Moksha representa la liberación de este ciclo y la consecución de un estado de existencia eterna, inmutable y bienaventurada. En la filosofía advaita (no dualista) del Vedanta, moksha implica la realización de que el Atman (el alma individual) es idéntico a Brahman (el absoluto). Es el entendimiento y experiencia de que no hay separación entre el individuo y el cosmos. Moksha no es solo una liberación de la reencarnación, sino un estado de pura bienaventuranza, paz y conocimiento.
Hay varias disciplinas y prácticas en el hinduismo que se proponen como medios para alcanzar moksha: Jnana Yoga: El camino del conocimiento y la sabiduría. Implica el estudio de textos sagrados y la meditación sobre la verdadera naturaleza del ser. Bhakti Yoga: El camino de la devoción. Implica la adoración y devoción a una deidad o a lo divino. Karma Yoga: El camino de la acción desinteresada. Realizar acciones sin apego a los resultados. Raja Yoga: El camino de la meditación y control de la mente.
LOS CUATRO PURUSARTHAS: Son los cuatro objetivos de la vida humana:
Dharma (deber moral): Como se discutió anteriormente, Dharma se refiere a la rectitud, la moralidad y el deber. En el contexto de los Purusarthas, representa vivir de acuerdo con una ética y un código moral, cumplir con los deberes y responsabilidades propios de la posición de uno en la vida y en la sociedad. Es la base sobre la que se construyen los otros tres Purusarthas.
Artha (prosperidad): Literalmente se traduce como «riqueza» o «prosperidad». Artha no solo se refiere a la riqueza material y el bienestar económico, sino también a los medios y recursos necesarios para una vida digna. Una vida donde uno tiene suficientes recursos para cuidar de sí mismo y de su familia, y para realizar sus deberes de manera efectiva. La búsqueda de Artha no es egoísta per se; es fundamental para la vida, pero debe ser perseguida de acuerdo con el Dharma.
Kama (deseo): Kama generalmente se traduce como «deseo» o «placer». Representa los placeres sensuales, emocionales y estéticos de la vida. Esto incluye, pero no se limita a, el amor, la pasión, la belleza y el disfrute de las artes. Al igual que Artha, Kama no es algo negativo en sí mismo. Los placeres de la vida están ahí para ser experimentados, pero siempre de manera ética y en consonancia con el Dharma.
Moksha (liberación): Como se mencionó anteriormente, Moksha es la liberación del ciclo de nacimiento y muerte, y la realización de la unión del Atman con Brahman. Es la liberación de todas las ataduras y sufrimientos del mundo material. De los cuatro Purusarthas, Moksha es el objetivo final y supremo.
Estos cuatro objetivos proporcionan una estructura para una vida bien vivida en la tradición hindú. Mientras que Dharma proporciona la base moral y ética, Artha y Kama se ocupan de las necesidades materiales y emocionales respectivamente. Finalmente, Moksha representa el objetivo espiritual último. Juntos, equilibran las necesidades materiales, emocionales, éticas y espirituales de la vida.
LOS CUATRO ASHRAMAS: Son las cuatro etapas de la vida en la tradición hindú. Estas etapas ayudan a guiar la vida espiritual y moral de una persona desde la infancia hasta la vejez. Los Ashramas sirven como una estructura que proporciona dirección y propósito en diferentes fases de la vida, asegurando que uno viva de acuerdo con el Dharma y finalmente se acerque a Moksha.
Brahmacharya (Estudiante): Desde la pubertad hasta alrededor de los 25 años. Durante esta etapa, el individuo (tradicionalmente un varón, aunque con el tiempo las interpretaciones han evolucionado) vive con un guru y se dedica al estudio de las escrituras y ciencias. Se espera que lleve una vida de celibato y disciplina, centrando su energía en el aprendizaje y la adquisición de conocimientos.
Grihastha (Jefe de Familia): Desde el final de la etapa de Brahmacharya hasta alrededor de los 50 años. Esta es la etapa en la que una persona se casa, establece una familia, se involucra en profesiones para ganarse la vida y contribuye al bienestar de la sociedad. Es la etapa donde se vive plenamente el Artha y el Kama, pero siempre guiado por el Dharma.
Vanaprastha (Retirado): Desde alrededor de los 50 años hasta los 75. Después de haber cumplido con los deberes familiares y sociales en la etapa de Grihastha, la persona se retira gradualmente de la vida activa y se concentra más en la espiritualidad. Aunque todavía puede estar en contacto con la familia, hay un cambio hacia la introspección, la meditación y la preparación para la última etapa de la vida.
Sannyasa (Renunciante): Desde alrededor de los 75 años hasta el final de la vida. En esta etapa, una persona renuncia a todas las posesiones y relaciones materiales y se dedica por completo a la espiritualidad y a la búsqueda de Moksha. Tradicionalmente, los sannyasis llevan vidas ascéticas, a menudo en ashrams o lugares aislados, y se dedican a la meditación, la oración y el estudio de las escrituras.
Es importante señalar que, aunque estos Ashramas proporcionan un marco estructurado, no todos los hindúes los siguen de manera rigurosa en la vida moderna. Sin embargo, representan un ideal y una guía sobre cómo vivir una vida equilibrada, moviéndose desde las responsabilidades materiales y sociales hacia la realización espiritual y la liberación.
YOGA: Aunque a menudo se le conoce en Occidente por sus posturas físicas, el yoga en la cosmovisión hindú es un camino espiritual. Hay varios tipos de yoga, incluidos Bhakti (devoción), Jnana (conocimiento), Karma (acción) y Raja (meditación). El término «Yoga» proviene del sánscrito «yuj«, que significa unir o juntar. Aunque en el mundo occidental el yoga es comúnmente asociado con posturas físicas (asanas) y técnicas de respiración, en la tradición hindú es mucho más amplio y abarca una variedad de prácticas y filosofías destinadas a unir la mente, el cuerpo y el espíritu, y finalmente alcanzar la unión con lo divino.
Aquí están los principales tipos o caminos del Yoga según la tradición hindú:
Karma Yoga: El camino de la acción desinteresada. Implica realizar acciones sin apegarse a los resultados o frutos de esas acciones. El Bhagavad Gita habla extensamente sobre este tipo de yoga, donde Lord Krishna aconseja a Arjuna que actúe sin apego y ofrezca el resultado de sus acciones a lo divino.
Bhakti Yoga: El camino de la devoción. Este yoga se basa en el amor y la devoción hacia una deidad o lo divino en general. A través de cantos, rituales, oraciones y otras formas de adoración, el practicante busca purificar el corazón y conectarse con lo divino.
Jnana Yoga: El camino del conocimiento y la sabiduría. Es una práctica de autoindagación y reflexión, donde el practicante busca entender la verdadera naturaleza de la realidad y, a través de este entendimiento, alcanzar la liberación. Involucra el estudio de textos sagrados y la meditación en los verdaderos principios del ser y del universo.
Raja Yoga: También conocido como el yoga real o astanga yoga (no confundir con el Ashtanga Vinyasa Yoga moderno). Este es el camino de la meditación y el control de la mente. Está basado en los «Yoga Sutras» de Patanjali y se compone de ocho etapas o «limbs», que incluyen las yamas (restricciones), niyamas (observancias), asanas (posturas), pranayama (control de la respiración), pratyahara (retirada de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (estado de superconciencia o iluminación).
Hatha Yoga: Este es el tipo de yoga más conocido en Occidente y está enfocado en el dominio del cuerpo a través de asanas (posturas) y pranayama (técnicas de respiración). Aunque la práctica física es el énfasis principal, el objetivo final es preparar el cuerpo para la meditación y alcanzar estados más elevados de conciencia.
Kundalini Yoga: Se enfoca en despertar la energía kundalini, que se cree que reside en la base de la columna vertebral. Esta práctica combina posturas, técnicas de respiración y mantras para activar y elevar esta energía a través de los chakras o centros energéticos del cuerpo.
Mantra Yoga: La práctica de repetir mantras (sonidos, palabras o frases sagradas) para alcanzar un estado de concentración y conexión con lo divino.
Estos son solo algunos de los caminos del yoga; existen muchas otras escuelas y tradiciones. La elección de uno sobre otro generalmente depende de la inclinación y el temperamento del individuo. Lo que todos estos caminos tienen en común es el objetivo de ayudar al practicante a alcanzar un estado de paz interior, equilibrio y, finalmente, unión con lo divino.
DEVAS Y DEVIS: Aunque Brahman es la fuente última, el hinduismo tiene una rica panoplia de dioses y diosas (devas y devis) que representan diferentes aspectos de lo divino. Algunos de los más conocidos incluyen Brahma (el creador), Vishnu (el preservador), Shiva (el destructor) y la diosa Durga.
En la tradición hindú, los Devas y Devis son seres divinos, a menudo referidos como deidades o dioses y diosas. Estas deidades son representaciones de diversas formas y aspectos del Brahman, la realidad suprema y la causa primordial en el hinduismo. Aunque hay miles de deidades en el panteón hindú, cada una con sus propias historias y significados, todas se consideran manifestaciones de lo divino.
A continuación, se presentan algunos de los Devas y Devis más prominentes:
Devas (Dioses):
Brahma: A menudo considerado el creador en la tríada principal del hinduismo (Trimurti), Brahma es el dios responsable de la creación del universo.
Vishnu: Parte de la Trimurti, Vishnu es el preservador y protector del universo. Es conocido por sus diez avatares (encarnaciones), incluidos Rama y Krishna, que descendieron a la tierra en tiempos de crisis para restablecer el Dharma.
Shiva: El tercer dios de la Trimurti, Shiva es a menudo visto como el destructor, aunque esta destrucción es vista como una transformación necesaria para la creación de algo nuevo. También es venerado como el gran asceta y el señor de los yoguis.
Indra: El rey de los dioses, similar a Zeus en la mitología griega. Es el dios del trueno y la lluvia y el señor del cielo.
Agni: El dios del fuego, esencial en los rituales védicos.
Varuna: Originalmente un dios del cielo en los Vedas, más tarde se le asoció con las aguas y la justicia cósmica.
Surya: El dios del sol, venerado por su energía vital.
Devis (Diosas):
Saraswati: La diosa del conocimiento, la música, las artes y la sabiduría. Es la consorte de Brahma.
Lakshmi: Diosa de la riqueza, la fortuna y la prosperidad (tanto material como espiritual). Es la consorte de Vishnu.
Parvati/Durga/Kali: Estas son diferentes manifestaciones de la diosa femenina principal, la consorte de Shiva. Parvati es la forma gentil y amorosa, Durga es la guerrera protectora, y Kali es la forma destructora y transformadora.
Aditi: Considerada la madre de todos los dioses, es una diosa védica asociada con el infinito y lo insondable.
Sita: Encarnación de Lakshmi en la tierra, es la heroína del Ramayana y consorte de Rama.
Radha: Considerada a menudo como la encarnación de la devoción suprema, es la amante eterna de Krishna y representa el alma anhelando la unión con lo divino.
Estos Devas y Devis juegan roles vitales en las narrativas mitológicas del hinduismo y son centrales para la práctica devocional de muchos hindúes. Las historias y leyendas que los rodean a menudo contienen enseñanzas simbólicas y lecciones sobre el Dharma, la moralidad y la naturaleza de lo divino. Es importante entender que, aunque estos dioses y diosas son adorados en formas separadas, se cree que todos emergen de una sola fuente divina, Brahman, y son manifestaciones de esa realidad suprema.
Esta es solo una breve descripción de la vasta y rica cosmovisión hindú. Es esencial comprender que el hinduismo es increíblemente diverso, con múltiples tradiciones, prácticas y creencias que varían según la región, la comunidad y el individuo. Sin embargo, estos conceptos ofrecen un punto de partida para apreciar la complejidad y profundidad del pensamiento hindú.






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