La dependencia emocional tras una ruptura de pareja es uno de los fenómenos más complejos que atraviesan muchas personas, y cuya comprensión y tratamiento requieren un enfoque multidisciplinario. Todos llevamos esquemas cognitivos o patrones de pensamiento establecidos sobre nosotros mismos, los demás y el mundo. Estos esquemas influyen en cómo interpretamos y respondemos a situaciones en nuestras relaciones. Las distorsiones cognitivas, como las suposiciones negativas o las generalizaciones, pueden causar conflictos en la pareja. Las suposiciones no verificadas pueden llevar a malentendidos y conflictos.
Empleando el análisis crítico, introducimos el fenómeno de «morir de amor», que engloba una serie de comportamientos y actitudes autodestructivas que son resultado de una dependencia emocional extrema. Silvia Congost, en sus tesis, menciona que la dependencia emocional es el resultado de un aprendizaje erróneo sobre el amor, donde la autoestima y el valor personal se ven directamente relacionados con la permanencia y actitudes del otro.
Walter Riso, por su parte, recalca que muchas personas confunden el amor con la dependencia, creyendo que amar es necesitar al otro para sentirse completo. Este tipo de actitud lleva a la persona a humillarse, suplicar e incluso a ir en contra de su propio bienestar, todo con el fin de mantener una relación que, en muchos casos, ya no es saludable.
Jorge Bucay, al analizar el proceso de dependencia, habla de la necesidad de aprender a caminar por uno mismo, de entender que cada individuo es responsable de su propio bienestar y felicidad. La dependencia emocional puede entenderse desde una perspectiva neurobiológica. Las relaciones amorosas activan zonas del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, liberando sustancias como la oxitocina y la dopamina. Una vez que estas conexiones se establecen, la ausencia de esa «recompensa» puede generar síntomas de abstinencia similares a los producidos por sustancias adictivas.
Marian Rojas Estapé señala cómo nuestras conexiones con otros seres humanos, incluidas las relaciones de pareja, influyen en nuestro bienestar. Una relación sana puede ser una fuente de apoyo y felicidad, pero una relación en la que existe dependencia emocional puede tener el efecto contrario, llevando a la ansiedad, el estrés y otros problemas de salud mental.
Es fundamental educar sobre las relaciones saludables desde edades tempranas. Las personas deben entender que el amor no es sinónimo de posesión, ni de sufrimiento. Desde una perspectiva psicológica, es esencial trabajar la autoestima y el autoconocimiento para que la persona pueda establecer relaciones basadas en el respeto mutuo y no en la necesidad.
La terapia individual puede ayudar a la persona a entender y desmontar patrones de dependencia, fortaleciendo su autoestima y desarrollando habilidades para establecer relaciones saludables. Así como introducir en el currículo educativo temáticas relacionadas con inteligencia emocional, autoestima y relaciones interpersonales saludables.
Los grupos de apoyo pueden ayudar a las personas a compartir sus experiencias y aprender de los demás. Como también promover libros, películas y programas que muestren relaciones saludables y que ayuden a desmontar mitos románticos que promuevan la dependencia.
La dependencia emocional tras una ruptura es un desafío que requiere intervención multidisciplinaria. La sociedad debe comprender que el verdadero amor es aquel que suma, que respeta y que permite el crecimiento individual dentro de la relación. Por lo tanto, es imperativo trabajar en uno mismo, potenciar el autoconocimiento y aprender a amar desde la libertad y no desde la necesidad.
Cabe mencionar lo que sería una una «revolución afectiva«. Esta revolución es esencialmente el cambio interno que cada individuo debe emprender para liberarse de las cadenas de la dependencia emocional. Implica un proceso de autoconocimiento profundo, de cuestionar patrones aprendidos y de reconstruir una identidad basada en el amor propio y el respeto.
Además de las soluciones individuales, es esencial un cambio a nivel social. La cultura popular, las canciones, las películas y las series, en muchas ocasiones, glorifican el sufrimiento en el amor y la idea de que el amor verdadero implica sacrificio y dolor. Es necesario cambiar esta narrativa y promover representaciones más saludables del amor y las relaciones.
Las relaciones interpersonales deben ser parte integral de la educación desde la infancia. Es necesario enseñar a los jóvenes a reconocer signos de relaciones tóxicas y a entender que no deben conformarse con menos de lo que merecen. El respeto mutuo, la comunicación y la autonomía son pilares de cualquier relación saludable.
La prevención es clave. Es más fácil prevenir la dependencia emocional que tratarla una vez que se ha establecido. Los psicólogos y otros profesionales de la salud mental deben estar equipados para identificar signos tempranos de dependencia y proporcionar las herramientas necesarias para fortalecer la autoestima y las habilidades de relación.
Las relaciones son un pilar fundamental de la experiencia humana, y merecen ser vividas en toda su plenitud y salud. La dependencia emocional no es amor, es una distorsión del mismo. Y como sociedad, tenemos la responsabilidad de promover relaciones saludables y apoyar a aquellos que luchan contra las cadenas de la dependencia. Es un camino desafiante, pero con el apoyo adecuado, es posible romper estos patrones y construir relaciones basadas en el amor genuino, el respeto y la libertad mutua.
Silvia Congost es una referencia en el ámbito de la psicología en España, especialmente en lo que respecta a la dependencia emocional. Sus investigaciones y propuestas terapéuticas han sido fundamentales para comprender este fenómeno y ayudar a las personas a superar sus desafíos relacionados con la dependencia en las relaciones.
Para Congost, la dependencia emocional no surge de la noche a la mañana. Se origina en la infancia y adolescencia, a partir de las relaciones con las figuras de apego. Las experiencias tempranas de abandono, desatención o inestabilidad emocional pueden llevar a la persona a desarrollar creencias erróneas sobre el amor y las relaciones, asociando el amor con la necesidad y el sufrimiento.
Una de las claves en el trabajo de Congost es la relación entre la autoestima y la dependencia emocional. Las personas dependientes, a menudo, basan su valor en cómo son percibidas por su pareja o en la continuidad de la relación. Esto significa que cualquier signo de rechazo o ruptura se vive como un reflejo de su valor personal. Trabajar en la autoestima es, por lo tanto, fundamental para superar la dependencia.
Silvia Congost ha reiterado en múltiples ocasiones que «el amor no duele«. El dolor y el sufrimiento no son signos de amor verdadero, sino más bien de una relación desequilibrada y potencialmente tóxica. La idea de que el amor implica sacrificio y dolor es un mito que debe ser desmontado.
El proceso terapéutico propuesto por Congost se centra en ayudar a la persona a tomar conciencia de sus patrones de dependencia. Esto implica identificar creencias limitantes, comprender las raíces de la dependencia y desarrollar estrategias para construir relaciones más saludables. La terapia no solo se centra en la relación en sí, sino en el crecimiento personal y en el fortalecimiento de la autoestima.
La verdadera liberación de la dependencia emocional implica aprender a estar solo y a encontrar satisfacción y plenitud en uno mismo. No se trata de evitar las relaciones, sino de entrar en ellas desde un lugar de plenitud y no de necesidad. Congost enfatiza la importancia de aprender a amarse a uno mismo y a establecer límites saludables en las relaciones.
Uno de los puntos críticos que Silvia Congost resalta es la necesidad de identificar y reconocer las relaciones tóxicas. No todas las relaciones que generan dependencia emocional son abiertamente abusivas o violentas; muchas veces, los patrones tóxicos se manifiestan de forma sutil, a través del control, la manipulación o la invalidación. Aprender a identificar estas dinámicas es esencial para poder tomar decisiones informadas sobre si continuar en la relación o buscar ayuda para salir de ella.
El entorno juega un papel crucial en la dependencia emocional. A menudo, las personas dependientes están rodeadas de amigos o familiares que, con buenas intenciones, refuerzan la dependencia al dar consejos bien intencionados pero no necesariamente saludables. Por ello, Congost subraya la importancia de rodearse de personas que comprendan la dinámica de la dependencia y puedan ofrecer apoyo real y efectivo.
Otro pilar en la terapia y propuestas de Congost es el desarrollo de habilidades de auto-cuidado. Estas habilidades pueden incluir prácticas de mindfulness, técnicas de regulación emocional, y el establecimiento de rutinas saludables. La idea es que la persona aprenda a cuidar de sí misma y a poner sus necesidades en primer lugar, en lugar de buscar constantemente la validación externa.
Superar la dependencia emocional no significa renunciar al amor o a las relaciones, sino más bien reaprender qué es el amor verdadero. Congost enfatiza que el amor saludable se basa en el respeto, la igualdad y la libertad, y no en la posesión o el control. El objetivo es que las personas aprendan a construir relaciones desde un lugar de autonomía y no de necesidad.
Congost recalca que el proceso de liberarse de la dependencia emocional es un camino que requiere tiempo y paciencia. No se trata de un cambio que ocurra de la noche a la mañana, sino de un proceso gradual en el que la persona va ganando autoconocimiento, fortaleza y autonomía. Es fundamental ser amable consigo mismo y reconocer cada avance en el camino.
Walter Riso, psicólogo clínico con una extensa carrera en el estudio de las relaciones de pareja, ha arrojado luz sobre cómo los patrones culturales y las creencias arraigadas pueden llevar a las personas a confundir el amor con la dependencia.
Walter Riso sostiene que muchos de los problemas relacionados con la dependencia emocional provienen de la cultura y de la forma en que se nos enseña a concebir el amor desde una edad temprana. En muchas sociedades, el amor se presenta como un sacrificio, una entrega total y, en ocasiones, como una renuncia personal. Estos conceptos pueden alimentar creencias erróneas sobre lo que significa amar y ser amado.
Para Riso, el amor saludable es aquel que permite la libertad, el crecimiento personal y la autonomía de ambos miembros de la pareja. La dependencia, en cambio, encadena y limita. Las personas que confunden el amor con la dependencia suelen sentir que no pueden vivir sin su pareja, que su vida carece de sentido sin la relación, lo que evidencia una carencia interna que buscan llenar con el otro.
En su obra «Amores altamente peligrosos», Walter Riso describe varios tipos de relaciones y patrones amorosos que son perjudiciales para el bienestar emocional. Estos amores, basados en la dominación, el sufrimiento o la idealización, son ejemplos de cómo la dependencia puede manifestarse de maneras diversas y cómo la cultura puede normalizar estas dinámicas.
Riso también aboga por el desapego como una herramienta clave para superar la dependencia emocional. No se refiere a un desapego frío o distante, sino a aprender a amar sin apegos insanos, sin esa necesidad compulsiva del otro. «Desapegarse sin anestesia» es uno de sus libros donde propone un camino para liberarse de los apegos destructivos y construir relaciones más sanas.
Al igual que Congost, Riso enfatiza la importancia de deconstruir y reconstruir nuestro concepto de amor. Para él, es esencial desaprender muchas de las creencias tóxicas que se nos han inculcado y aprender a construir relaciones basadas en el respeto, la igualdad y la libertad mutua.
La integración de las ideas de Walter Riso y Silvia Congost nos ofrece una visión panorámica de cómo la dependencia emocional se arraiga en nuestras vidas y cómo podemos superarla. Ambos profesionales coinciden en que es esencial educarse, tomar conciencia y trabajar activamente para construir relaciones saludables. El amor genuino, libre de dependencias, es un camino hacia la realización personal, la felicidad y el bienestar emocional. Es un amor que suma, que construye y que permite a ambos miembros de la pareja crecer y florecer juntos.
Jorge Bucay, médico y psicoterapeuta argentino, es reconocido por sus trabajos en autoayuda y crecimiento personal. A través de sus libros y charlas, Bucay propone una perspectiva sobre la dependencia emocional que complementa y enriquece las de Silvia Congost y Walter Riso.
Una de las imágenes más poderosas que Jorge Bucay utiliza es la del proceso de aprender a caminar por uno mismo. Del mismo modo que un niño aprende a caminar, enfrentando miedos y superando caídas, una persona debe aprender a caminar por la vida, siendo emocionalmente independiente y auto-suficiente.
En su obra «Déjame que te cuente», a través del personaje de Demián y su sabio amigo, Bucay destaca la idea del individuo como un «caminante», alguien que está en un viaje personal y que debe aprender a sortear obstáculos, buscar su propio camino y, a la vez, saber cuándo pedir ayuda y cuándo confiar en sí mismo.
Bucay recalca que cada persona es responsable de su propio bienestar y felicidad. Esto no significa que debamos afrontar todo solos, pero sí que no debemos esperar que alguien más llene nuestros vacíos o resuelva nuestros problemas. Reconocer esta responsabilidad es el primer paso para liberarse de la dependencia.
Jorge Bucay habla de tres tipos de dependencia: dependencia de objeto (como cuando alguien necesita un objeto para sentirse bien, por ejemplo, el alcohol), dependencia de acto (como los rituales obsesivos) y dependencia de persona. Esta última es la que se relaciona con la dependencia emocional en las relaciones, donde uno siente que no puede vivir o ser feliz sin el otro.
Para Bucay, el amor saludable ocurre cuando dos personas completas, que no necesitan nada del otro para ser felices, deciden compartir sus vidas. No es «te necesito porque te amo», sino «te amo porque te elijo«.
Un aspecto clave que Bucay aborda es el miedo a la soledad, que a menudo está en la raíz de la dependencia emocional. Para él, es esencial aprender a estar solo, a disfrutar de la propia compañía y a encontrar el bienestar en uno mismo.
Marian Rojas Estapé, en su libro «Cómo hacer que te pasen cosas buenas», ofrece una visión amplia sobre cómo nuestras emociones y pensamientos influyen en nuestra vida cotidiana. Aunque el libro no se centra exclusivamente en la dependencia emocional en las relaciones de pareja, sí toca temas relacionados con el bienestar emocional, la resiliencia y cómo las conexiones humanas impactan nuestra salud mental.
Marian explica cómo funcionan nuestras emociones desde un punto de vista neurobiológico. El enamoramiento, por ejemplo, se asocia con un aumento de determinadas sustancias químicas en el cerebro, como la oxitocina y la dopamina. Estas sustancias pueden llevarnos a sentirnos eufóricos y conectados con nuestra pareja, pero también pueden hacer que, si no se manejan adecuadamente, desarrollemos una dependencia.
La autora enfatiza la relevancia de conocerse a uno mismo. Una persona que no se conoce o no se valora tiende a buscar validación externa, a menudo a través de su pareja. Esto puede llevar a una dependencia emocional, donde la autoestima de la persona está ligada a cómo la trata su pareja o a cómo se desarrolla la relación.
La autora ofrece herramientas y estrategias para mejorar el bienestar emocional. Estas herramientas, como la meditación, la gratitud y el optimismo, pueden ayudar a las personas a desarrollar una relación más sana consigo mismas y, por ende, con sus parejas.
Aunque «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» no se centra exclusivamente en la dependencia emocional, Marian Rojas Estapé ofrece valiosas perspectivas sobre cómo nuestras emociones y pensamientos afectan nuestras relaciones. Una comprensión profunda de uno mismo y una gestión adecuada de las emociones pueden ser la clave para evitar caer en la trampa de la dependencia emocional en una relación de pareja.
Entender cómo funciona nuestro cerebro es esencial. Rojas explica cómo los pensamientos y las emociones están ligados a procesos químicos y eléctricos en nuestro cerebro y cómo podemos influir en estos procesos para mejorar nuestro bienestar.
La gratitud puede tener un impacto poderoso en nuestra salud mental. Anotar regularmente las cosas por las que estamos agradecidos puede mejorar nuestro enfoque y perspectiva sobre la vida. El Mindfulness y y la Meditación ayudan a centrarse en el presente, reducir el estrés y la ansiedad, y aumentar la consciencia y el autoconocimiento.
El poder del Optimismo para fomentar una mentalidad optimista puede ayudarnos a enfrentar los desafíos y a percibir oportunidades en lugar de obstáculos. No se trata de ser irracionalmente positivo, sino de ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Es fundamental aprender a decir «no» y establecer límites saludables en nuestras relaciones y compromisos para evitar el agotamiento y proteger nuestra salud mental.
Las relaciones son clave para el bienestar emocional. Marián Rojas destaca la importancia de rodearse de personas que nos apoyen y nos comprendan y de evitar relaciones tóxicas o dañinas. La introspección y el autoconocimiento son esenciales para comprender nuestros patrones de comportamiento, nuestros miedos, deseos y necesidades. Conociéndonos mejor, podemos tomar decisiones más acertadas y construir relaciones más saludables.
Dedica tiempo a cuidarte a ti mismo. Esto puede incluir actividades como leer, tomar baños relajantes, hacer ejercicio o cualquier otra actividad que te relaje y te haga sentir bien. Aprender técnicas de relajación y manejo del estrés es vital. Esto puede incluir ejercicios de respiración, técnicas de visualización, entre otros.
La capacidad de recuperarse de adversidades y desafíos (resilencia) es esencial para el bienestar emocional. Esto implica aprender de los errores, adaptarse a nuevas situaciones y mantener una actitud proactiva frente a las dificultades.
Las ideas de Marian Rojas sobre la dependencia emocional y el camino hacia la autonomía brindan herramientas valiosas para quienes buscan superar patrones insanos en las relaciones y aprender a caminar con firmeza por la vida. Su enfoque, lleno de metáforas y relatos, nos invita a reflexionar sobre nuestra propia historia y a tomar las riendas de nuestro bienestar emocional. La síntesis de las visiones de Bucay, Congost, Riso y Rojas ofrece un marco completo y multifacético para comprender y superar la dependencia emocional.






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